sábado, 1 de maio de 2010

El racismo ahora es ley

Via latercera.com - Por Nicole Etchegaray Thielemann - 30.04.2010


Volvemos a las épocas del más retrógrado racismo, ese que se amparaba en la legalidad del siglo pasado, en sociedades que diferenciaban al ciudadano pleno de derechos del pobre ser vivo que al que a penas le quedaba limosnear su dignidad. En realidad, no todos volvemos a eso. En muchos lugares del mundo el racismo se disimula, se esconde bajo la alfombra y no se funda en la norma escrita. Pero en Arizona, el racismo ahora es ley.

Irónicamente, ocurre bajo el mandato de Obama, el Presidente demócrata que dio esperanzas de un nuevo trato entre Estados Unidos y América Latina. A pesar de su oposición manifiesta, el lunes 19 de abril el Senado de un estado del sur de EE.UU. aprobó una ley que obliga a la policía estatal a arrestar a los inmigrantes indocumentados. El viernes siguiente, tras intenso lobby republicano, la gobernadora –también republicana- la promulgó.

La situación de los inmigrantes nunca fue brillante en Arizona ni en cualquier otro lugar del mundo. Los inmigrantes, especialmente los indocumentados, ocupan el estamento más bajo en todas las sociedades, trabajan y viven (o sobreviven) al margen del derecho laboral y la protección estatal, reciben los peores sueldos y se ocupan de las tareas más duras. Pero salvo quienes son sospechosos de un crimen, no hay razón para temer a la justicia. Ahora, en cambio, en Arizona la policía está “obligada” a arrestar a los inmigrantes indocumentados si existe simplemente una “sospecha razonable”; el policía que no lo hace puede ser demandado por los residentes de la localidad correspondiente.

¿Qué significa esa sospecha razonable? Pues nada menos que parecer mexicano. O latino. Quién sabe en qué pensaban quienes redactaron esta macabra ley. De acuerdo a las informaciones de la BBC, los periodistas le preguntaron a la gobernadora en cuestión, Jan Brewer, cómo luce un inmigrante indocumentado. Obviamente, respondió “no sé”. Pero sí sabe. Sabe que desde hoy las personas bajas, de piel morena y pelo oscuro, deben prepararse a sufrir sistemáticos controles, periódicas humillaciones. No importa si son o no honestos, trabajadores, responsables, buenas personas y ciudadanos. Si tienen papeles, serán acosados y dejados en libertad. Si no los tienen, en Arizona serán tratados como criminales. Y de acuerdo a las informaciones que recoge la prensa, en otros estados del sur norteamericano analizan la posibilidad de seguir el mal ejemplo. Continua